Testimonio (A.C.)

 
Después de varios meses de continua meditación, después de la iniciación y una semana antes de la iluminación, en medio del caótico ruido del estrés del trabajo, en medio de una exigente labor, en mi sucedió algo particular: sentí en un momento una especie de abstracción, me desconecté de mi parte física y accedí a un espacio vacío sin necesidad de estar meditando y me vi desde allí con profunda paz y amor afirmando :

Desde “acá” En mi estado de Ser inmutable e invariable, puedo observar todo aquello que se mueve, varía, cambia… todo aquello que un día es y al otro no es… Yo soy esto! Y acá me quedo! Sin dejar de actuar en el mundo! Pero desde acá! Desde lo que es verdad! 

 
Y comprendí que el estado de absoluta Paz y tranquilidad en medio del caos, si es posible y que también es posible estar en un estado de meditación permanente. 

A la semana siguiente sucedió la sencillez más plena y feliz, tanta simpleza lleno mi ser de un  Amor… ame tanto al ser más microscópico que habita en los intersticios de cualquier gusano del basurero, como a la más grande manifestación del universo!

Una expansión en el corazón, que abarcó todo absolutamente todo, consumió los aparatosos pensamientos y parafernalia del intelecto, quedando una experiencia muy profunda: que todos somos Uno y el Mismo! 

Al otro día un dolor físico en el corazón me recordó aquella experiencia de amor profundo, que soy un ser humano con miles de errores y que con humildad aplico cada vez más en mi vida lo que dicen los Maestros, en su gran sabiduría: antes de la iluminación cortaba leña y sacaba agua del río, después de la iluminación sigo cortando leña y sacando agua del río!