Testimonio (C.V.)

 
Hola hermanito o hermanita en la luz, sean estas primeras palabras portadoras de un mensaje de Paz y Amor para tu alma y tu corazón. He sido invitado para manifestarte la experiencia más mágica que me ha ocurrido en este viaje por nuestra adorada Madre Tierra, la iniciación en Luz y Sonido, pero antes permíteme contarte un poco sobre mí.

Siempre me consideré una persona normal, una oveja más del rebaño. Aunque la espiritualidad le daba a mis sentidos chispazos cósmicos de información y señales que trataban de guiar y redireccionar mi vida, nunca las tomaba en serio y las pasaba por alto creyendo que la felicidad y la alegría se podrían alcanzar con las cosas materiales, enfocándome siempre en el exterior. Nuestros hermanos de las estrellas me regalaban fotografías, sueños y visiones que llenaban mi alma por periodos muy cortos de tiempo, pero que después olvidaba dándole rienda suelta a mi paso por este plano y al ego que habita en mí. No creas que estoy arrepentido de esas experiencias, ahora comprendo que fueron necesarias para la evolución de mi alma y para ser consciente de las distintas etapas que como ser humano debemos afrontar o experimentar para alcanzar la grandeza del ser y que después de todo es nuestro Espíritu quien desde siempre escribe el guión de esta obra de teatro a la que llamamos vida.

En Octubre de 2019, llevando ya varios años viviendo en Panamá, el universo comenzaría a mover sus fichas, mi mente sintió el llamado de mi alma y la necesidad de reencontrarme con ella. De repente un deseo infinito por la meditación invadió mi cuerpo, así como la afinidad por la lectura de poderosos textos que hacían crecer mi autoestima y generaban preguntas profundas que deseaban encontrar respuesta: ¿Quién o qué soy? ¿Por qué y para qué estoy aquí? Estas eran solo algunas de ellas y generaban en mí una ansiedad por el despertar de mi consciencia. Pocos días después entendí el por qué mi alma exigía este cambio con la llegada de otro reto en mi vida: a mi compañera de viaje le detectaron un cáncer de seno. Es increíble como en tan solo unos segundos puedes aprender a dar valor a lo que verdaderamente importa y como esta fuerza superior nos haría un llamado para volver a sentir una de las expresiones más puras de Amor que existen, estar en familia; así que decidimos volver a Colombia, mi país de origen.

Estando en Colombia y aprendiendo día a día sobre esta alteración de la energía de tu cuerpo a la que llamamos cáncer, sientes por completo la necesidad de pedir a tu Yo Superior y al Dios Padre Madre ayuda y luz para afrontarlo, ser un canal para transmitir fe y Amor a quien lo necesita, en mi caso mi compañera de viaje. Es así como llegaron a mí seres extraordinarios, maestros y maestras encarnados con dones como la comunicación con Ángeles y Arcángeles quienes guiaron mi camino y crearon en mí una disciplina espiritual, ejercicios de meditación guiados en la mañana y en la noche, el canto de mantras que hacían resonar cada uno de mis células y me preparaban para la iniciación en Luz y Sonido, así como el surgimiento de una nueva palabra en mi léxico espiritual que definía lo que sentía: Maitri, el Amor incondicional y desinteresado por todo lo que te rodea, dar sin esperar nada a cambio y vivir para ello. Poco a poco volvieron las manifestaciones de los hermanos de las estrellas y mi ser supo que estaba listo para dar el siguiente paso, la iniciación en Luz y Sonido, así que la luz me guio hacia el ser que daría fecha y hora para la fiesta de mi alma.

El día de la iniciación estando sentado frente al computador con estas personas mágicas que desbordaban Amor por cada uno de sus poros, sentía una Paz inexplicable, como si mi alma supiera lo que iba a pasar y mi cuerpo quisiera sentirlo. Gracias a la disciplina de meditar seguido, pude llegar fácilmente al estado Alfa y así esperé a que mi maestra elegida impusiera sus manos en mí. Cuando lo hizo sentí un fuerte calor, era su energía que llegaba a mi cabeza y rostro, permití que siguiera esa sensación y de repente fueron apareciendo cuatro seres de luz, era la primera vez que podía ver con los ojos de mi alma, lo acepté y comencé a escuchar una voz en mí que decía: “que felicidad que hallas recordado quién eres, vamos a acompañarte desde ahora en tu proceso y te guiaremos. Vas a llorar mucho pero no temas, no será una sensación de tristeza, sino que será el modo en que tu cuerpo liberará el exceso de energía para que no sientas molestias”. Después sentí que guiaban mi atención hacia otra luz que se hacía cada vez más grande, volví a sentir que me decían “estamos muy agradecidos de que hallas aceptado tu proceso y que finalmente recordaras tu verdadera esencia”. Ahora sabía que esa vibración la emitía la luz a la que me guiaron.

“Todas tus preguntas serán resueltas a su debido tiempo, de hecho solo es cuestión de recordar; tú mismo las responderás, pero queremos decirte que tú mismo elegiste esta experiencia así que disfrútala y vívela con gozo desde tu nueva perspectiva”. Después de que el mismo proceso lo hicieran con los demás participantes, llegó mi turno de la iniciación en el Sonido. Cuando mi maestra impuso sus manos volví a sentir el calor en mí, escuché un sonido como de estática, después perfectamente los latidos de mi corazón y luego el sonido que se produce al poner la oreja en la concha de un caracol, sentí que me decían: “lo sientes, siempre han estado conectados, tu cuerpo, tu alma y tu espíritu por ahora son uno, recuérdalo”. Entré después de eso en una serenidad indescriptible y viendo unos destellos de luz que alegraban aún más mi experiencia volví a mi cuerpo y de manera satisfactoria culminó la iniciación.

Después de esto, al salir a la calle podía sentir el Amor de nuestro Dios Padre Madre sobre todas las cosas y la fina conexión que existe entre todo lo que compone nuestro universo visible e invisible, somos uno hermanito o hermanita. Por un par de días no pude ingerir proteína animal y las meditaciones acostumbradas eran mucho más profundas, siempre con el componente de los destellos cósmicos en mi tercer ojo, Ahora cuando me conecto en meditación me acompaña lo que siento como mi Yo Superior y me da clases sobre lo que necesito saber. Ya no tengo prisa, conozco su nombre, lo puedo decir en mi mente, pero no lo puedo pronunciar y mucho menos escribir.

Ahora la tranquilidad habita en mi corazón y doy Gracias cada día que llega porque permite que mi alma siga experimentando y aprendiendo de esta hermosa escuelita en tercera dimensión. Finalmente pude responder las preguntas: ¿Quién o qué soy? Simplemente soy Amor. ¿Por qué y para qué estoy aquí? Simplemente para Amar.

FELIZ DESPERTAR HERMANITOS EN LA LUZ.

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